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8/10/12

Metrososcopia, El País, la decepción ciudadana y el fascismo

En relación a la Encuesta de Metroscopia que hoy publica el diario El País, los resultados electorales si hoy se celebraran Elecciones Generales serían catastróficos para el bipartidismo imperante con la ley D´Hont de reparto de escaños vigente, basada en el sistema proporcional creado en la transición para beneficiar a los dos partidos nacionales más votados: actualmente PSOE y PP;  y a los principales partidos "minoritarios" a nivel nacional y hegemónicos autonómicamente hablando: actualmente PNV/AMAIUR y CIU/ERC. 

Con tres elecciones autonómicas anticipadas convocadas en este momento en Galicia, Euskadi y Cataluña, las perspectivas de los dos partidos mayoritarios nacionales con el sistema D´Hont son sorprendentes: pierden apoyo de sus electores, los dos hacen aguas por todos lados. El PP, por ejemplo, pierde el 50% del apoyo de sus electores, y eso que tiene mayoría absoluta y no ha pasado ni un año desde que ganaron las elecciones generales con mayoría "absolutista". Gobernar a fuerza de Decreto Ley les está pasando factura.Y no creo que su electorado "obrero de derechas" sea muy receptivo a los sacrificios que piden si a cambio no consiguen un mísero empleo. Ya no se tragan el rollo de que los recortes son para que la economía empiece a funcionar. Saben que todo va a los bancos. Son obreros, de derechas (tiene que haber de ´to`) y pobres, pero no imbéciles. El PSOE también pierde, más apoyo incluso que el PP, el electorado de izquierdas que vota al PSOE puede perdonar todo, que lo hace habitualmente, pero no que se recorten los servicios sociales básicos y universales del Estado del Bienestar. El PSOE inauguró la etapa de recortes sociales y eso supuso el principio del fin del gobierno socialista. Nada ha hecho pensar a su electorado potencial que algo pueda haber cambiado en el que era anterior partido de gobierno 

Este sistema se ha vuelto contra los mismos que lo crearon para perpetuarse en el poder. La razón es que la crisis ha provocado una desconfianza de la sociedad en los partidos políticos tradicionales, y especialmente en los que habitualmente tenian más apoyo en las urnas, que han sido los que los han decepcionado más claramente, que los creen al servicio de los mercados, los bancos y las grandes instituciones financieras europeas e internacionales.

Tanto en PSOE antes, como el PP ahora, han sido los dos partidos que han gobernado con la crisis, y ninguno de los dos ha sabido dar soluciones más allá de seguir los consejos de la troika (UE, FMI y BCE) que se resumen en recortes sociales al escualido Estado del Bienestar español para poder devolver la deuda de los bancos que han provocado la actúal crisis. Esto ha socavado aún más la economía española lastrando el hipotético crecimiento que puediera haber habido si no hubieran hundido el consumo con esta torpe política de la tijera fácil.

En el frente autonómico, especialmente en Cataluña, CIU también ha sido el partido que mas se ha identificado con los recortes, siendo el primero en seguir las recomendaciones que desde Bruselas nos daban para poder seguir perteneciendo a este antaño club selecto de paises pioneros en la "próspera" moneda única. Por eso esta reacción tan repentina de independentismo trasnochado por parte de la derecha catalana.

La hecatombe social que ha provocado esta crisis económica y el estancamiento del empleo con un 25 % de desempleo, ha dado al traste con esta mentira de presunto bienestar capitalista y falsa bonanza económica en que se basaba la democracia española y ha puesto las cartas sobre la mesa de quienes son los culpables de la crisis, quienes son los pobres y quienes los ricos: hemos despertado de este sueño ideal en el que nos creímos ser la octava potencia económica mundial. Ahora lo somos en destrucción de empleo, catastrofé económica y tragedia social. 

Los ciudadanos se han dado cuenta que vivian en una mentira asentada en una burbuja hipotecaria y crediticia que hacía más ricos a los que ya lo eran y que empobrecia aún más a los que nunca fueron ricos pero creyeron serlo. Era necesario hacernos creer que éramos ricos para que los que sí lo eran pudieran terminar la operación de enriquecimiento express a costa del contribuyente ibérico que no  protesta por nada mientras le repartan las migajas. Ahora sólo nos quedan las deudas que éstos han provocado y: o las pagamos o nos echan de la eurozona, y nos quedaremos con las mismas deudas pero sin posibilidades de poder seguir endeudándonos y así en una espiral infinita. 

Es complicado y a la vez sencilo: ya sólo nos queda la lucha ciudadana en la calle, porque ya sabemos que votando cada cuatro años, o cuando nos digan, porque anticipen las elecciones, se solucionan bien pocas cosas en el día a día. La solucion pasa por la lucha democrática ciudadana en la manera que queramos, pero tenemos que tener mucho cuidado, porque el fascismo aprovechará este vacio de poder, esta desconfianza ciudadana en la clase política tradicional y la pobreza, para vestirse de corderos y siendo lobos conquistar de nuevo el poder mordiéndonos a todos para devolver el mando a los de siempre: a los ricos que gobiernan en democracia o en dictaduras del tipo que sean. Han empezado esta vez por Grecia, pero de nuevo el remedio, el atajo que parece fácil, puede ser el más complicado y peligroso. 

O los ciudadanos tomamos las riendas de nuestras  vidas, o dejamos que los inútiles de siempre u otros más agresivos (los violentos de siempre, también, los asesinos: de judios, gitanos, rojos, homosexuales... y de todo el que pensara distinto) las sigan tomando por nosotros y en nomnbre de otros que son los que nos han arruinado y robado siempre. Los ciudadanos tenemos que tener claro si queremos decidir o seguimos haciendo dejación de funciones y seguimos en la queja estúpida que no sirve para nada. O tomamos el poder los ciudadanos o los de siempre con su fascismo lo tomarán en nombre de los de siempre. Los que ahora nos están jodiendo y robando, exactamente los mismos.