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22/7/17

Mis tradiciones: El Nazareno (III): Un poco más de historia

Imagen del Nazareno posterior a la guerra civil
@AndresErCheca   Los actuales estatutos de la Hermandad datan de 1.995 siendo Obispo de Jaén D. Santiago García Aracil. El 14 de Septiembre del 2.003 le fue impuesta al Nazareno, la medalla de oro de la Ciudad, en la Parroquia de Santa María, a donde la imagen fue trasladada, presidiendo este acto el Obispo de la diócesis. Esto de poner medallitas a imágenes parece que es una tradición "muy del país".

   El autor de las actuales imágenes es el imaginero Víctor de los Ríos, realizadas en 1960, restauradas 30 años después por José Ajenjo Vega y la última por Alfonso Ruiz y Mónica Aragón de Úbeda. Son de talla completa en madera de cedro y representa el momento en que Jesús camina hacia el calvario con la cruz a cuestas, ayudado por Simón de Cirene. Al igual que la imagen de San Juan Evangelista. El autor de la imagen de la Virgen del Mayor Dolor es de Juan Martínez Cerrillo, adquirida por la cofradía al finalizar la guerra civil. Fue restaurada en 1987, en Sevilla, por Francisco Berlanga Ávila. Hace años volvió a sufrir una nueva restauración por el imaginero cordobés Juan Antonio Bernal, actuando en cara y manos. La imagen del Nazareno adquirida tras la guerra civil, es del mismo escultor y fue donada a la Cofradía del Nazareno de la pedanía próxima a Linares de la Estación Linares-Baeza. 

   Recopilemos: las imágenes de los titulares se perderían en la guerra civil española, encargándose las nuevas al cordobés Martínez Cerrillo; la imagen de Jesús mantuvo gran similitud con la anterior, y como características principales mantenía el sistema de articulación que permitía la Ceremonia de la Bendición, así como el pelo natural. En los años siguientes se le realizarían diversas intervenciones para suavizar la expresión del rostro y sustituir los brazos.

   Así llegamos a finales de los años 50, en donde la cofradía se planteaba reemplazar rostro y brazos, al mismo tiempo que Víctor de los Ríos era homenajeado por la Agrupación de Cofradías; corría el año 1.959 cuando se le hizo la petición formal. Pero Víctor de los Ríos era amante de los grandes grupos escultóricos (como los que había realizado para las cofradías de la Santa Cena y el Descendimiento) y de las tallas enteras para procesionar sin vestir (como las del Santo Entierro o Resucitado). Sintiéndose en deuda con Linares (en cuya Semana Santa se recoge la mejor muestra artística del escultor), y consciente de que el Nazareno es la cofradía de mayor calado en la ciudad, se comprometió a regalar la imagen de Jesús acompañado por un Cirineo, al tiempo que la cofradía pagaría la de un San Juan.

   En 1960 llegaría la nueva imagen a Linares, con el más puro estilo del escultor que la había diferenciado en dos aspectos fundamentales: la expresión del rostro como no había hecho en ninguna de sus obras previas (se decía que había estudiado los rasgos de los ojos del Escriba Sentado del Louvre), y la mano derecha con los dedos dispuestos en plena bendición (sin precedentes en las tallas de imaginería). El dinamismo y movilidad lo buscó, no a partir de las relaciones entre las tallas del grupo, sino en el contraste entre la la lucha y esfuerzo del hombre con la carga de la cruz en la parte izquierda de la talla, frente a la mano derecha que iba bendiciendo al pueblo de Linares conforme avanzaba por sus calles. Así interpretó la Bendición.

   El carácter fuerte del escultor, de sobra conocido (por ejemplo, él mismo quitó con un buril y un martillo un adorno del trono que Francoso había hecho para la Santa Cena porque tapaba parcialmente el pie de un apóstol), provocó bastantes tensiones durante los trabajos, y culminó en ruptura cuando se enteró que se le había colocado a la imagen un mecanismo para impartir la Bendición, y que permitía al brazo subir y bajar, así como moverse lateralmente. El asunto se relajó a finales de los 80, cuando abrió en Linares un pequeño taller en la calle del Pilar; hoy no queda ningún recuerdo, ni de este taller, ni de los míticos en la calles Ríos Rosas o Vitrubio de Madrid. El tiempo consiguió decepcionar a Victor de los Ríos con las cofradías de la ciudad cuando en una transición hacia una Semana Santa en Linares hacia un estilo "mas sevillano o andaluz" y menos castellano, se cargaron y destrozaron todos sus conjuntos escultóricos para aligerar los pasos que a partir de ahora serían llevados por costaleros y no con ruedas. El tiempo y las sucesivas restauraciones de sus imágenes remataría el desastre y ampliaría el desapego, justificado, del imaginero con la ciudad. Por mi parte, y muy humíldemente, quiero agradecer a este artista mi amor por el arte (no solo religioso) que sus obras me han inspirado y ofrecerle mi reconocimiento y agradecimiento por su obra.

Actuales imágenes para procesionar del escultor D. Víctor de los Ríos
(Continuará)...