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24/6/17

¿Cómo hemos llegado a la actual situación de España? (I)


@AndresErCheca   Para este ´post` me baso en una entrada del blog del Catedrático de Ciencias Políticas, Ramón Cotarelo: ´La hegemonía y sus alifafes` y en un artículo de Vicenç Navarro, dos mentes muy preclaras y críticas desde el progresismo intelectual y académico, sensibles con las clases más desfavorecidas. Ambos analizan las consecuencias en el ámbito político (sobre todo Ramón Cotarelo) y social (sobre todo el profesor Navarro) de la Gran Recesión económica y financiera. Ambos artículos son complementarios, porque la acción política tiene consecuencias sociales y ambos os recomiendo que los leáis en su totalidad.

   Cotarelo se basa en la idea de que el poder material es el que da la hegemonía ideológica política y no al revés. Señala que la izquierda en España libra dos batallas por la hegemonía: una desde dentro, entre el PSOE y Podemos (gana el PSOE) y la otra la lucha por la hegemonía ideológica entre la derecha y la izquierda (gana la derecha). Pero indica que la izquierda en su conjunto apenas se cuestiona el sistema político y económico. De cambiar el modelo de sociedad o el sistema productivo, ni una palabra. Aclara que la lucha por la hegemonía en la izquierda es puramente cuantitativa y electoral y la acción se centra en "echar al PP" y criticar aspectos concretos de la acción de la derecha, básicamente corrupción, abuso de poder, censura, malversaciones, múltiples ilegalidades que son consustanciales al sistema capitalista.

   Cotarelo cree que la izquierda tiene perdido el combate por la hegemonía ideológica porque lo libra dentro del marco conceptual e ideológico de la derecha. La idea de España y la nación española es la acuñada por la reacción desde hace siglos y afirmada por la represión y la violencia. Piensa que eso no es una nación. Es una imposición. Los dos partidos proclaman la “plurinacionalidad” del país, con la boca pequeña. Piensa que la izquierda tiene perdida la batalla por la hegemonía ideológica frente a la derecha no porque las ideas dominantes sean mejores, sino porque son las de la clase dominante, la que tiene el poder material.


   Cotarelo opina y justifica porque cree que España no es un gran país, como machaconamente repite la derecha sino un simulacro de democracia sumido en una crisis constitucional profunda que la clase dominante no sabe cómo resolver si no es recurriendo a la represión, como siempre. Explica que esa idea de nación dominante no responde a una realidad sino a una ficción unilateral que ha hecho suyo la izquierda sin percatarse, al parecer, de que, al integrarse en él, se autoexcluye porque el relato la excluye. No existe un relato paralelo de una España progresista y liberal. Y mientras la izquierda no reconozca la situación límite ni haga autocrítica y proponga soluciones negociadas civilizadamente con todas las partes y sin exclusiones, la hegemonía de la derecha será incuestionable.

   Cotarelo ejemplifica también porque piensa que España no es un gran país: "porque es incapaz de dar de comer a su población, a la que manda a la emigración y con unas clases directivas de todo tipo (empresariales, profesionales, académicas, publicísticas) ineptas que no han conseguido desarrollar una actividad productiva que no sea el sector servicios". En este punto me gustaría enlazar con el artículo que Vicenç Navarro escribe en Público, también Catedrático de Ciencias Políticas: ´El nuevo régimen social de España`.


   El profesor Navarro nos dice que: "España ha sufrido una de las más importantes crisis económicas y financieras durante su periodo democrático, crisis que también ha determinado una crisis social, y, como era predecible, una gran crisis de legitimidad del Estado y del establishment político y mediático del país. La respuesta de tal establishment ha sido que todos estos sacrificios eran necesarios para poder salir de la crisis, que, según este establishment, se está resolviendo".

   Para él: "La crisis (la Gran Recesión) y la respuesta que se ha dado a ella estaban configuradas y determinadas por un contexto político que favoreció estructuralmente a unos a costa de otros. Los primeros eran aquellos sectores del mundo del capital (las grandes empresas financieras, y las grandes corporaciones productoras de bienes y servicios) que dominan el Estado español y la gran mayoría de medios públicos y privados de información del país. Y las perdedoras han sido, predominantemente, las clases populares, que constituyen la mayoría de la población. Mientras que los primeros derivan sus rentas predominantemente de la propiedad del capital y de su gestión, los segundos lo hacen del mundo del trabajo, sobre todo de los salarios y de los beneficios sociales".

   Comenta que todo ha sido consecuencia de intervenciones por parte del Estado que han provocado un enorme deterioro del mercado laboral a partir de las reforma laborales del gobierno Zapatero y de Rajoy. Señala que el crecimiento de las desigualdades ha sido por las políticas públicas desarrolladas por los partidos gobernantes del Estado español, las cuales han debilitado el ya escasamente financiado Estado del Bienestar. Especifica que España dedica menos recursos a los servicios públicos y transferencias del Estado del Bienestar que la gran mayoría de los países de la UE.


   También culpa de la La pobreza del Estado del Bienestar en España como: "consecuencia de una fiscalidad débil y regresiva que se ha acentuado todavía más con las reformas de los gobiernos Zapatero y Rajoy. Como consecuencia, los ingresos fiscales en España son inferiores a los de los países de nuestro entorno. Las facilidades que tienen las grandes empresas y fortunas para pagar menos de lo que tienen establecido, gracias a un entramado de desgravaciones y exenciones, hace que la carga fiscal recaiga sobre las clases medias y trabajadoras a través del IRPF y de los impuestos al consumo".

   Y da una conclusión demoledora: "Resultado de todo lo anterior es que la pobreza está ya incluida como parte integrante del sistema económico. No es coyuntural, sino estructural. En otras palabras, la pobreza se ha instalado en la sociedad española, afectando a personas y familias que cada vez ven más difícil salir de su situación. La transmisión intergeneracional dará lugar a nuevas generaciones que van a reproducir la pobreza y que cada vez van a tener más difícil salir de ella".

   Todo este resultado se ha conseguido, según Navarro, a costa de una gran transferencia de fondos del mundo del Trabajo al mundo de los beneficios de los grandes propietarios del capital, de los más elevados de la Eurozona. Esta realidadseñala que la ocultan los medios de comunicación. Concluye que: "Ante esta realidad hay que entender que las pequeñas variaciones de los indicadores económicos, que se presentan por los partidos gobernantes como el PP como indicadores de recuperación económica, se realizan dentro de un marco estructural caracterizado por estos datos. Lo que ha ocurrido estos años en España es un cambio dentro del régimen capitalista, que ha pasado de blando a duro, y ello como resultado de la victoria en un conflicto político que ocurre entre una minoría económica, financiera, mediática y política, por un lado, y las clases populares, que son la mayoría de la población, por el otro. Así de claro". Y así de duro.
(Continuará)...