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18/1/17

Esclavos de la precariedad laboral


@AndresErCheca   Bajo el pomposo título de «Real Decreto-ley 16/2013, de 20 de diciembre, de medidas para favorecer la contratación estable y mejorar la empleabilidad de los trabajadores», Mariano Rajoy y el PP buscaban y consiguieron plenamente favorecer el empleo del tiempo de trabajo a jornada parcial por parte de los empleadores. Presumian que eliminaban las horas extraordinarias de los contratos a tiempo parcial, pero se inventaron "las horas complementarias" con lo que se flexibiliza el régimen de las horas complementarias en los contratos parciales. La idea de la reforma es flexibilizar el contrato a tiempo parcial para fomentarlo, además de bonificarlo. Esto es, «hacerlo atractivo para la empresa».

   El objetivo era y es repartir el poco y precario empleo en varios trabajos a jornada parcial. A la fuerza, porque el contrato a tiempo parcial es un tipo de contrato que no resulta nada atractivo a los trabajadores españoles, que tenemos un problema de desempleo muy alto en que todos en una familia pueden estar sin trabajo, el que uno de ellos tenga un subempleo puede suponer una cuantía incluso inferior que algunas ayudas.

   El empleo a tiempo parcial no es una opción voluntaria de las personas trabajadoras, por eso lo que en España se está creando es subempleo. España es uno de los países europeos con más trabajo a tiempo parcial involuntario (57,4%), solo por detrás de Grecia (72%) y Chipre (59%). Se ha venido a incentivar la creación de empleo a través del fomento de la contratación a tiempo parcial, además de temporal.



   Se ha eliminado el derecho preferente de las personas trabajadoras contratadas a tiempo parcial, o que hubieren acordado la conversión de su contrato de tiempo completo a parcial, para ocupar aquellas vacantes a tiempo completo correspondientes a su mismo grupo profesional o categoría equivalente que se pudieran producir en la empresa. La empresa ya no tiene obligación alguna de cubrir sus vacantes con trabajadoras y trabajadores a tiempo parcial que ya estuvieren contratados en la empresa al tiempo de producirse la vacante.

   En definitiva, la nueva regulación del contrato a tiempo parcial supone una mayor incertidumbre para las personas trabajadoras en cuanto a la determinación de la jornada de trabajo, con las consiguientes dificultades que ello va a suponer para la organización de la vida privada, y, en particular, para compatibilizar otro empleo, máxime cuando en el contrato a tiempo parcial parece que también tiene cabida una distribución irregular de la jornada pactada.