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25/8/16

El Olimpismo (II): Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad


@AndresErCheca   Los primeros Juegos Olímpicos de la Antigüedad tuvieron lugar oficialmente en el año 776 a.C. en la ciudad de Olimpia, cuando ya se hacía lista de los ganadores, Entre los siglos VII y V a.C., esta manifestación deportiva se fue consolidando y para el año 472 contaba entre sus participantes con ciudadanos de las zonas circundantes de la Élida (Arcadia, Laconia, Argólida, Acaia y Mesenia)En la antigua Grecia, de donde toman su nombre. La participación estaba abierta a todos los griegos. Estaban dedicados al dios Zeus. Los Juegos Olímpicos formaban parte de los cuatro Juegos Panhelénicos celebrados en la Antigua Grecia. Los otros tres eran los Juegos Píticos, celebrados en Delfos y dedicados a Apolo, los Juegos Nemeos, en Argos y en honor a Hera y los Juegos Ítsmicos, en Corinto y dedicados a Poseidón.

   Al parecer, la idea original partió del rey Oxilos (hacia el 1100 a.C.), aunque los juegos empezaron a celebrarse por iniciativa del rey Ífitos de Élida, después de que éste llegara a un acuerdo con sus rivales, Licurgo rey de Esparta y Clístenes rey de Pisa, para garantizar la paz durante el evento. Según cuenta la tradición, el texto del tratado fue escrito en un disco de piedra y guardado en el templo de Hera. Para los primeros juegos, Ifitos organizó una carrera de 192,27 metros, distancia que equivale exactamente a la medida griega de un estadio.

   Al igual que los juegos actuales, los Juegos Olímpicos Antiguos se celebraban cada cuatro años entre junio y agosto. Siempre coincidían con la primera luna llena después del solsticio de verano (finales de julio, principios de agosto)El periodo de cuatro años se denominaba "Olimpiada" y era una de las medidas de tiempo de la Antigua Grecia. Cuando se iba acercando el gran acontecimiento, mensajeros sacros o heraldos sagrados (espondóforos) recorrían las tierras helenas diez meses antes de su celebración proclamando una tregua sagrada (eckecheiría); eso significaba que toda guerra y hostilidad entre ellos se tenía que suspender durante el mes de la competición. No hacerlo significaba para ellos algo sacrílego. Aparte, eran objeto de un severo castigo. Pero no era sólo un acontecimiento deportivo, sino que además era un festival al cual iba desde la alta sociedad helénica hasta la gente humilde y donde se daba cita escritores y pensadores aprovechando la gran afluencia de público para hacer conocida su obra. Es mas, durante esos días se olvidaban sus diferencias sociales y se reforzaba la “conciencia nacional” contra los bárbaros.

   Olimpia estaba situada en el Peloponeso a unos 80 kilómetros de Esparta y a 320 kilómetros de Atenas, hasta donde se desplazaban un grupo de competidores, delegados oficiales y peregrinos, los cuales acudían para preparar el lugar, despejar la maleza, enderezar alguna estatua o muro, limpiar las fuentes y los bebederos, levantar comedores improvisados y establos para los animales. Es de destacar que Olimpia no era una poli como lo era Atenas y eran muy pocos sus habitantes, sino mas bien era un conjunto de edificaciones religiosas, deportivas y públicas que constituían una zona sagrada.

   Los atletas tenían que presentarse en la Élide un mes antes donde se inscribían de forma individual a las pruebas. Una vez allí eran sometidos a un examen riguroso por parte de los jueces, encargados de la organización, para ver si cumplían todos los requisitos. En un principio sólo se podían presentar aquellos que era griegos, hombres libres, hijos legítimos de padres griegos, no estar privado de sus derechos de ciudadanía por algún delito y haberse entrenado durante diez meses y uno de ellos allí. Una vez pasado el período se dirigían en procesión hasta Olimpia, donde tenían que hacer un juramento olímpico ante la estatua de Zeus.

Las antiguas olimpiadas duraban 5 días. Siendo el primero reservado para la ceremonia de inauguración y el último día a la de clausura. El primer día se empezaba con la ceremonia de inauguración. Por la mañana, un cortejo surgía de uno de los vomitorios del gran estadio. Al frente iban diez heladónicos vestidos con ropas púrpuras (delegados de los diversos estados) quienes además habían organizados los juegos. Daban una vuelta a la pista y se colocaban en la tribuna central, entre el cuerpo diplomático y los diputados y forasteros de alto linaje. Además, era al alba de ese primer día cuando se tomaba un juramento a los jueces en el altar de Zeus Horkios en el bouleuterion o sede del Consejo. A continuación se iniciaban las competencias para los heraldos y trompetistas. Ya en el primer día había competiciones de carreras, luchas y boxeo para jóvenes de 12 a 18 años. 

   Algunas de las modalidades practicadas durante los juegos eran las carreras de carros, la lucha, el lanzamiento de jabalina o el lanzamiento de disco. En la mayoría de las competiciones los atletas eran hombres y participaban desnudos, por lo tanto el público era sólo masculino.

Ruinas del antiguo Estadio Olímpico de Grecia
   En el segundo día de competición, se iniciaba la actividad con una solemne procesión por el hipódromo y tras esta se iniciaban las carreras de carros y de caballos. Por la tarde se realizaba el pentatlón, que era el lanzamiento de disco, jabalina, salto largo, la carrera y la lucha libre. Se finalizaba el día con un rito funerario y una procesión de vencedores en honor del Pelops, un héroe ancestral.

   El tercer día arrancaba con la procesión de los Hellanodikai, o los embajadores de las poleis y los competidores en el Templo de Zeus, la cual, terminaba con el sacrificio público de cien bueyes. Era el día de las carreras. Se empezaba con la llamada estadio, que era la más corta, 192 metros, y se seguía la llamada diablos, que era justo el doble de la anterior. Existía otra llamada dójilos que era de larga distancia, puesto que se tenía que correr 5 kilómetros. El final de la jornada venía recompensado con un banquete.

   El cuarto día era el de las pruebas de combate. A lo largo de la mañana se celebraba la lucha libre mientras que por la tarde era el boxeo y el pancracio, un tipo de lucha violenta. Se cerraba la jornada con el hoplitodrómos o la carrera con armadura de los hiplotas.

   El quinto y último día de competición, se celebraba la procesión de los vencedores hasta el templo de Zeus, y una vez allí los Hellanodikai (jueces deportivos) les premiaban con coronas de olivo silvestre mientras que los que estaban presentes les lanzaban una lluvia de hojas y flores (fillobolia). El final se celebraba con grandes fiestas de despedida. Con el tiempo, el laurel sustituyó al olivo, aunque la costumbre de la corona vegetal permaneció hasta 1960, año en que se introdujeron las medallas de oro, plata y bronce.

   Una vez finalizados los juegos era hora de volver a casa. Todos iniciaban el retorno a sus respectivas poleis, pero de todos los que volvían, sólo a los ganadores se les reciben con verdaderos honores y su gesta se le reconoce con premios en metálico y en especies, inclusive la erección de una estatua con su imagen. En la ciudad habrá un gran frenesí porque un ciudadano se ha proclamado vencedor, y eso será orgullo para el resto de sus conciudadanos. Tal era el fervor que se producía, que inclusive Jenófanes de Colofón escribirá con duras palabras esta inversión de valores de la sociedad, generada por el atletismo.


   Los Juegos Olímpicos Antiguos fueron abolidos por el emperador Teodosio en el año 393. No fue hasta 1896 cuando se celebraron los primeros juegos modernos, en el Estadio Panatenaico de Atenas. El estadio olímpico sigue siendo el lugar donde actualmente se enciende la Llama Olímpica antes de comenzar los juegos. Para no perder la costumbre, se sigue haciendo utilizando los rayos del sol.
(Continuará)...