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14/6/15

Todo vale: #JeSuisZapata


Imagen del programa de ayer de La Sexta Noche en Atresmedia
   La campaña del odio del Eduardo Inda contra todo atisbo de cambio democrático en la sociedad le lleva a utilizar los micrófonos de, en este caso,  La Sexta Noche de Atresmedia, ayer, para de nuevo intentar manchar, insultar y difamar, como acostumbra, a una persona por el hecho de que no piense como él, en este caso un representante público recién nombrado Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid por Ahora Madrid. Así se refería este cínico pseudo-periodista, representante del periodismo más chusco y militante de la extrema derecha del Partido Popular, al respecto de los twits que en 2011 escribió en Twitter el citado concejal, sin que el mismo pudiera defenderse en dicho programa: "Guillermo Zapata, el nuevo Concejal de Cultura de Madrid, es antisemita, filonazi, malnacido y vomitivo"; "Si Manuela Carmena tiene todavía una pizca de decencia tendría que echar a patadas del Ayuntamiento a ese Zapata". Por favor, que esta cadena retire el micrófono a este individuo cuando desde ese programa se atreve a insultar a cualquier persona que ni siquiera puede defenderse.

   Justamente Juan Carlos Monedero era entrevistado, y era de nuevo interrogado sobre temas ya aclarados cientos de veces por él, para que no se olvide que las mentiras a fuerza de repetirlas se convierten en verdad. Al rigor periodista se refería el profesor Monedero indicando que un periodista podía tener la ideología que quisiera pero nunca debe, si quiere ser honesto y profesional, convertirse en mercenario de un partido, si quiere ser honesto y sobre todo si quiere que se le respete como profesional de los medios. Un periodista puede ser de derechas o de izquierdas pero nunca debe de ser un defensor de los intereses de un partido político. Justo lo que hacen personajes de la calaña de Eduardo Inda y que casi todos los medios se empeñan en dar veracidad a sus infamias. Ni Inda, ni todos lo que se hacen llamar periodistas, como estos personajes, los son, porque a lo único que se dedican es a trabajar al servicio de los sectores más extremos del PP, y  usan la oportunidad que les dan los medios de tener voz y crear opinión para defender los intereses más espurios del poder de los que sirven y por los que son bien pagados. Y lo hacen desde la indecencia, la más burda manipulación y la vulgar mentira, que como siempre, tiene las patas muy cortas.

   Desde mi humilde blog, quiero reproducir el ´post` que Zapata ha escrito para defenderse de los ataques y el linchamiento que de nuevo los medios de comunicación, y en este caso, las redes sociales, han emprendido contra la libertad de expresión. Y por cierto, el problema no es que inda o quien sea difame, el problema es los que creen y dan voz y veracidad a lo que dicen estos personajes de tan poca calaña.

Guillermo Zapata


 Guillermo Zapata
Sobre polémicas y contextos

En las últimas horas se ha generado una polémica en torno a una serie de mensajes aparecidos en mi cuenta de Twitter en 2011: hace ya cuatro años. No voy a negar la existencia de esos mensajes y lamento profundamente que puedan herir la sensibilidad de personas y comunidades. En especial me apena que aquellas personas que hayan sufrido los efectos del odio puedan sentir desconsideración hacia su dolor. A todas esas personas y colectivos quiero ofrecerles una explicación desde la templanza y la responsabilidad, con toda la información que sirva para contextualizar el asunto y que supera con creces los 140 caracteres de un tuit.

Ayer, poco después de que comenzara la polémica, expliqué a través de las redes sociales la posición que siempre he mantenido: condeno tajantemente cualquier tipo de racismo y, por supuesto, también el antisemitismo. Considero que del Holocausto judío se desprende una lección que la humanidad nunca debe olvidar, para que nunca vuelva a repetirse. Del mismo modo, me solidarizo con todas las personas inocentes que han sido víctimas de la violencia y sufren desde entonces los efectos de esos ataques.

Soy un usuario apasionado de las redes sociales, especialmente de Twitter, en la medida que me permite una interacción ágil y constante con decenas de miles de personas. El saber colectivo, el intercambio de información de manera directa y sin intermediarios y la posibilidad de mantener contactos a distancia siempre me han parecido una oportunidad para aprender, debatir y compartir.

Pero también soy consciente, y hoy más que nunca, de que ese medio es propicio a las descontextualizaciones, los ataques desproporcionados, y la generación de polémicas que corren como la pólvora. La brevedad de los mensajes, la rapidez con la que se generan, potencia que esto ocurra.

El escritor israelí Amos Oz escribía en Una historia de amor y oscuridad que «a menudo los hechos amenazan la verdad». Recupero esta frase para pensar en lo que ha ocurrido en las últimas horas.

Los mensajes que más relevancia han tomado en esta polémica aparecen entrecomillados porque se sitúan en el contexto de una conversación sobre “los límites del humor” y aquello que se puede y no se puede decir en las redes sociales y fuera de ellas. Esta conversación deriva del hecho sucedido en enero de 2011 cuando el director de cine Nacho Vigalondo fue despedido del diario El País por escribir varios tuits con un supuesto contenido negacionista del Holocausto, cuando se trataba tan solo de una broma. En esos días se hablaba mucho en las redes sociales sobre los límites del humor y lo que puede o no ser objeto de broma. Aquellos tuits míos tenían por objeto señalar algunos chistes que fueron de uso común (este es el motivo de que estén entrecomillados) durante un periodo de tiempo en ciertos ámbitos, en concreto el de Twitter, y que son profundamente incorrectos por su crueldad. Obviamente, esto es algo que se pierde si desdibujamos el contexto.

Ahora, algunos de aquellos tuits, escritos en ese contexto, el de una conversación sobre el humor negro, han sido recuperados con objeto de ser presentados como ideas que fueran mías, pero que en absoluto defiendo. La descontextualización provoca que se pierda el sentido original. Los hechos, la publicación de esos mensajes, amenazan en este caso la verdad. Los mensajes, extraídos de aquella y otras conversaciones colectivas, aparecen cuatro años después y precisamente en el día en el que entro a formar parte del Ayuntamiento de Madrid como concejal de Ahora Madrid, por lo que la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara.
Sin embargo, la dimensión de los ataques y la necesidad de reaccionar con la templanza necesaria me han llevado a decidir cerrar temporalmente la cuenta de Twitter en torno a la que giraba la polémica y explicarme en un formato más pausado.

Reitero mi condena al terrorismo de ETA y al antisemitismo y a cualquier otra forma de represión y violencia. Y considero que no es incompatible con el humor negro, siempre y cuando éste sea reconocible como humor.

Ayer adquirí una enorme responsabilidad, la de trabajar por las personas que viven en Madrid desde el Ayuntamiento y como concejal de Cultura y Deportes. Prometí mi cargo con la expresión omnia sunt communia para subrayar mi compromiso con la comunidad. A ella me debo, ahora más que nunca, porque fui votado para defender intereses colectivos, tanto de quien está de acuerdo conmigo como de quien discrepa. A la comunidad doy y daré todas las explicaciones que me pida, en el ejercicio de transparencia que me exijo a mi mismo. En adelante trataré de hacerlo consciente de que, como cargo público, he adquirido también el compromiso de cuidar, respetar y defender las sensibilidades de todas las personas, también aquellas que han podido sentirse heridas.

No quiero hacer una política de redes sociales, de hipervelocidad y ansiedad.  La política que he aprendido con Manuela Carmena estos meses es la de la pausa y la escucha y es la que creo que necesitamos ahora todos los madrileños y las madrileñas.

Reitero mis disculpas a todas aquellas personas que se hayan podido sentir ofendidas por estos tuits.