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13/4/15

¿Es de izquierdas el PSOE o solo en elecciones?

   Los que ya tenemos cierta edad y hemos nacido con los gobiernos del PSOE de Felipe González, ya aprendimos que el PSOE era un partido de izquierdas sólo en su nombre (Socialista Obrero, dice su nombre) y liberal en el momento de gobernar, con algunas limosnas sociales en la práctica, para contentar a su base, poco exigente por otro lado. Es cierto que ni son tan autoritarios como el PP, ni tan "de derechas", pero dejaban que otros lo fueran a su antojo (banqueros, empresarios, etc.). El PSOE ha sido una "derecha light" al estilo del Partido Demócrata de EE.UU. Lléndonos más lejos en la historia, el PSOE ha sido un partido que ha representado desde su fundación a la clase media y media-alta, lo que en lenguaje político antiguo era la izquierda burguesa. Los empleados y obreros concienciados y no concienciados de este país no han tenido buenas opciones políticas con verdaderas posibidades de gobernar. El PSOE ha sido su única opción casi siempre con posibilidades. Se conformaron con las migajas que este partido les ha dado a cambio de su apoyo electoral, un partido que nunca ha sido ni capaz de llevar una política socialdemócrata a su culmen. Son social-liberales siendo muy generosos. Y representa los intereses que representan. Los mismos que el PP, pero sin integrismos excesivos. Nadie es de izquierdas (ni de nada) sólo porque diga que lo es, sino por sus actos. Prefiero a quién no es de nada, pero al gobernar favorece a los más necesitados, aunque éstos ni le voten.

   Porque fue precisamente el Partido Socialista el que implantó el trabajo precario a fines de los ochenta; los tribunales condenaron a un Ministro del Interior del PSOE, así como a diversos altos cargos, por secuestro y malversación en relación a una banda armada que asesinó a cerca de 30 personas; hubo, y siguen dándose, mil y un escándalos de corrupción; se creó una fuerte y jerárquica burocracia partidista, donde todos se daban codazos de puertas adentro y se colocaban de puertas afuera. El PSOE incumplió pronto su palabra para meternos en la OTAN. Aceptó entusiasmado los tratados europeos que construían una Europa fortaleza y neoliberal. Se plegó a los banqueros desde tiempos de Miguel Boyer, Carlos Solchaga y la beautiful people, ¿recuerdan? Las privatizaciones las comenzó Felipe González, que estuvo en Gas Natural. El PSOE fue más duro incluso que el PP al abordar la inmigración, con redadas policiales xenófobas y el fortalecimiento ‘rubalcabiano’ de un régimen que atemorizaba a los sin papeles con las deportaciones y los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE): hoy puestos en duda en cuanto a su legalidad por la UE.

   Mientras, se mantenían los privilegios de la Iglesia Católica y, de la Monarquía. Nunca se actuó para quebrar la estructura y la cultura institucional heredada del franquismo que se insertaba en la policía, y a día de hoy seguimos sufriendo las consecuencias. Zapatero falló a todo un país cuando dejó su tímido programa a un lado en mayo de 2010 para iniciar, con fuerza, el trágico camino de los recortes sociales. Como es sabido, este tránsito finalizó en una reforma de la Constitución hecha a espaldas de la ciudadanía.

   Pero son amables, educados y tolerantes al hablar; se saben muy bien la teoría. Saben que no pueden defraudar totalmente a sus militantes, simpatizantes y votantes. No son cavernícolas con el tema del aborto, y han traído el matrimonio homosexual. Se opusieron a la Guerra de Irak —aunque  enseguida nos metieran en Afganistán—, y crearon un Ministerio de Igualdad en una digna política contra la violencia machista. Aunque nunca han hecho ascos a utilizar la represión policial en diversas variantes, saben de su base social y seguramente nunca pondrían a personajes en las delegaciones de seguridad del gobierno como "la Cifuentes" en Madrid.

   Porque bien pensado, todo lo anterior les sitúa si acaso como el menos malo de los dos partidos hegemónicos que se turnan en el poder desde 1982. Nunca han tocado las líneas principales de la economía neoliberal. Jamás se han atrevido a alterar una estructura fiscal injusta y regresiva. Su política medioambiental, cuando afrontamos una crisis climática monumental, ha sido más de lo mismo: desde medidas para la galería hasta políticas abiertamente antiecológicas. Sobre sus reformas universitarias no hay más que estudiar la puesta en marcha que hicieron de la llamada Estrategia Universidad 2015, que en breve rematará el PP siguiendo la misma línea. Rinden pleitesía a los bancos, como confesó Miguel Sebastián que le ordenaba Pepe Blanco, y son ya demasiados los que abiertamente tratan de colocarse en multinacionales privatizadas cuando se jubilan de la política. Suelen hablar de democracia en público y tirar de despotismo en los pasillos sin despeinarse.

   Sin ser los únicos en esto, hay modos no democráticos de hacer política que se han incrustado demasiado en el ADN institucional de este partido. Pocos se atreverían a afirmar que se permite la transparencia, la libertad de expresión y la horizontalidad en sus estructuras: que se lo digan a Tomás Gómez, ganador de las primarias en la Comunidad de Madrid y destituido con un golpe de mano de Pedro Sánchez. Mucho me temo que el concepto que más acude a la cabeza de la gente de izquierdas al pensar en ellos, tras tanta decepción, ya es sólo hipocresía. Comprobemos, si no, lo que está sucediendo con su periódico, perfecto reflejo del progresismo impostado de este país.

   La postura del PSOE durante los últimos años en el tema fundamental de los desahucios, a pesar de las contorsiones de última hora, es lo que ha causado las últimas deserciones de antiguos simpatizantes. ¿Se puede votar hasta 4 veces en el Congreso a favor de los bancos en este tema? ¿Cómo han sido capaces de sobrevolar indiferentes el profundo dolor de las clases populares de este país, cuando podían haberlo detenido? ¿Quién les va a creer ahora? Más de 500 desahucios al día, que se dice pronto. Familias arruinadas de por vida, suicidios evitables, 400.000 ejecuciones hipotecarias desde 2007, contrastan con los rescates bancarios y con la ya indeleble imagen de Alfredo Sáenz indultado por los socialistas.

   El PSOE no sirve por tanto a la izquierda, hoy menos que nunca. Porque si alguna vez estuvo allí, lo que es seguro es que hace tiempo que no sabe dónde está. La socialdemocracia no llegó a desarrollarse en nuestro país, a pesar de que un partido supuestamente socialista estuvo en el gobierno más de veinte años. En la dirección del PSOE tampoco hay ya en cualquier caso socialdemócratas que busquen siquiera domar al capitalismo mediante nuevos ingenios; sólo dirigentes temerosos de la jerarquía, sometidos a los dictados de los poderes financieros y sin libertad para cultivar unos vínculos democráticos con quienes representan.

   Es cierto, su militancia, sus simpatizantes y muchos de sus votantes, sí son de izquierdas en líneas generales y de centro en gran medida. Suelen ser bastante acríticos con las medidas anti-sociales que toman sus líderes. ¿Es incompatible ser simpatizante o militantes de un partido y ejercer la crítica y autocrítica? Hasta ahora parece que así ha sido. Pero ya todo ha cambiado y hoy hay más dónde elegir, y no pasa nada si no votas al PSOE o si te echan del partido por decir lo que piensas y cuestionar a sus líderes. La hegemonía es lo que está en juego en este momento tanto en el PP como en el PSOE.